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EL DÍA de ayer Por Domingo J. Jorge
Mujeres de Tenerife III. Juana Perdomo, la “saladora” de Valleseco 17-11-2008
Y, como es habitual, es lunes y aquí está la tercera entrega de “Mujeres de Tenerife”. De esta forma, continuamos inmersos en la búsqueda del ayer de la mujeres santacruceras. Ubicados en la periferia de la capital conocemos a Juana Perdomo, vecina de Valleseco, que narra el acontecer diario en los antiguos saladeros de “mi pueblo de toda la vida”.
Juana Perdomo Barreto nace en 1936 en el barrio capitalino de Valleseco, donde ha pasado todos los días de una vida, la suya que es ejemplo de la dureza que habían de soportar las mujeres de aquellos tiempos. “No he parado de trabajar para felicidad de mi gente” asegura. Vecina de este pueblo costero desde que vio la primera luz, nuestra protagonista afirma que no existe comparación alguna entre el Valleseco que conoció en su niñez y en el que vive actualmente. “Vivíamos en casetas de madera, eso de cada uno con su casa que se ve hoy, no existía”, recuerda Juana, quien recalca además las grandes diferencias en los hábitos diarios. “Antes salíamos a la calle y pasábamos horas hablando entre vecinos. Hoy nos conocemos pero cada uno se mete en su casa a vivir su vida”.
Pescado fresco de Guinea
Nuestra fuente oral de hoy, al igual que muchas mujeres canarias de la época, tuvo que abandonar pronto la escuela para trabajar y ayudar en el sustento diario de la familia. De esta forma, a los 14 años, Juana comenzó su oficio de saladera que ejerció ininterrumpidamente durante aproximadamente diez años. “Cuando era época de mucho pescado fresco, necesitaban más gente y llamaban a los jóvenes para salar”.
Aprovechando esta recuperación del ayer, la memoria de Juana nos brinda la oportunidad de conocer en profundidad el oficio que durante años desempeñó en esos saladeros que aún pueden observarse en el barranco camino a Valleseco. “El pescado fresco llegaba al muelle desde Guinea en dos barquitos pequeños que llamábamos ‘La Pareja’. Allí se descargaban y los camiones lo transportaban hasta los saladeros que aún están en el barranco”, comenta Juana. La saladera de Valleseco recuerda que una vez llegado el pescado, “los escaladores” eran los encargados de comenzar la tarea abriéndolos uno a uno para posteriormente “lavarlos en unas tinas grandes de agua que había, los escaladores eran de San Andrés, la gran mayoría”, añade.
Una vez abiertos y lavados, comenzaba la verdadera labor del salado. “Poníamos los pescados en unas mesas grandes para ponerles la sal y se dejaban durante una o dos semanas en salmuera”, narra Juana. “Después, tendíamos todo el pescado por el llano del barranco para que el sol lo orease y al día siguiente se emburraba, que era levantarlo para que la espina quedase hacia arriba”.
Así, nuestra protagonista comenta que una vez terminada la tarea de salar y secar el pescado, se empleaban todos en la recogida y empaquetado del mismo. “Hacíamos fardos con sacos que cosíamos y los enviábamos en camiones para el muelle”. Y como nos destaca Juana por esta dura tarea se pagaban 12 duros semanales.
Lavar en el barranco
Cuando Juana alcanzó los 22 años de edad, contrajo matrimonio y su vida laboral quedó restringida a las tareas de la casa. “Después de casada dejé el trabajo en los saladeros para dedicarme al cuidado de mis dos hijos y de la casa”.
Nuestra protagonista se asombra cuando acude al recuerdo y compara las labores domésticas de antes con las realizadas hoy. “La ropa se lavaba a mano en el barranco, cuando éste corría”, nos asegura Juana, quien no olvida aquellos tiempos en los que las mujeres se acercaban al barranco de Valleseco cargadas de ropa.
Lavar, cocinar, ir a buscar la comida, arreglar la ropa, cuidar de los hijos, son algunas de las muchas tareas que Juana, al igual que muchas “Mujeres de Tenerife”, realizaban diariamente. “Era un sacrificio enorme. Hoy con tantas máquinas es todo más fácil, aunque no deja de ser duro”, reconoce Juana.
Desde su Valleseco, Juana nos despide junto a la parranda de la Asociación de Mayores con la que todavía hoy disfruta cantando. Nosotros les esperamos el próximo lunes con una nueva historia de las “Mujeres de Tenerife. Nos vemos. DOCUMENTACIÓN: NATALIA PAIS E ITAMAR BARRETO. FUENTE: ANSINA. domingo.jorge@canaryinfoweb.com
Zafra de tomates
: Juana Perdomo cambió los libros por el trabajo a los 14 años. Dedicada la mayor parte del tiempo al oficio de saladera, nuestra protagonista también se empleó en la recogida de tomates en el sur. Juana recuerda que cumplió 15 años allí, donde se mantuvo con toda su familia durante los tres meses que duró la zafra de los tomates. “Hasta el sur nos desplazamos en el remolque de un camión y allí pasábamos el día trabajando y las noches descansando en un pequeño almacén donde convivía gente llegada de toda la Isla”. ¡Qué cosas las de aquellos tiempos!
Juana Perdomo aún recuerda aquellos días de salado y otros de lavado de ropa en el barranco de Valleseco. FOTO: J. TRINO GARRIGA - CANARYINFO  |
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