6 de septiembre de 2010    
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  EL DÍA de ayer Por Domingo J. Jorge
Mujeres de Tenerife VII. Miguelina Palacios ha visto crecer La Laguna desde la Finca España
15-12-2008

En el rescate de la memoria del pasado tinerfeño, “Mujeres de Tenerife” recupera las antiguas guaguas rojas que conectaban la capital y la ciudad lagunera, por cuarenta céntimos de peseta, pasando por la Finca de España, para desplazarnos con vivencias como ésta hasta el ayer de las mujeres de la Ciudad de los Adelantados. En Finca España nos recibe Miguelina Palacios, una santacrucera de nacimiento que pronto se encariñó con el calor humano de la fría Laguna.

Miguelina Palacios nace en el barrio santacrucero de Camino del Hierro el 9 de agosto de 1942. En la capital vive toda su infancia y allí, en su barrio, conoce a Arcadio, joven lagunero con quien Miguelina contrajo matrimonio y ha compartido su vida. “En 1966, tras casarme, comencé mi vida como lagunera en el barrio de Finca España, donde he criado y visto crecer a mis hijos”. Desde donde también nos reitera que ha visto crecer a “mi ciudad La Laguna”.

Nuestra protagonista compara su llegada a La Laguna con “una caída en un pozo”, reconociendo que fue muy complicado el cambio de vida que llevaba en Santa Cruz al que encontró en La Laguna de aquel entonces. “Aunque me costó mucho adaptarme, hoy por hoy, la pasión y el cariño que siento por La Laguna es muy grande. Es una ciudad que sabe acoger a todo el mundo con mucho cariño”, afirma Miguelina, quien sonríe cuando rememora sus primeros años en una ciudad, la universitaria, desconocida para ella.

Los chorros de Gracia

Nuestra fuente oral de hoy se instala en el barrio lagunero de Finca España en 1966, fecha en la que el pago que la acogió hacía honor a su nombre: “Era eso, una gran finca de campos y huertas”. Miguelina recuerda que por aquel entonces, la Finca España no conocía el asfalto, siendo sus caminos de tierra un gran barrizal cuando llegaba la lluvia. “Cuando llovía, la hoy llamada Avenida de Las Palmeras era todo barro y los taxis no podían entrar al barrio, por lo que muchas veces nos era imposible salir”, recuerda Miguelina.

Asimismo, nuestra protagonista rememora aquellos tiempos para acercarnos a una Finca España sin luz ni agua. “En mi casa había luz de butano. Aprovechamos que mi padre trabajaba en La Refinería y nos hizo toda la instalación que preparamos para tener luz con butano”, nos comenta.

Con respecto al suministro de agua, Miguelina recuerda que se abastecían de unos bidones que traían desde unos chorros que había en el barrio de Gracia. “Venían camiones cargados de bidones de agua que nosotros descargábamos en un depósito que teníamos en la azotea. Era el agua para el consumo de la casa”.

Así, Miguelina nos sigue acercando con su memoria al ayer de este barrio lagunero que, con sus deficiencias, ella recuerda como un barrio muy sano donde “era toda una maravilla criar a mis hijos. Había campo y huertas por todos lados y en ellas disfrutaban los niños de la vida sana. Éramos muy poca gente, pero nos ayudábamos unos a otros a superar las complicaciones de la época”.

El Bazar La Palma

Aunque nuestra fuente oral de hoy se instala en la Finca España, también tenía momentos para desplazarse hacia el casco lagunero y recorrer las calles céntricas de la ciudad, afirmando que antes la vida de La Laguna estaba centrada en la Calle Herradores y la Calle Carrera.

Miguelina recuerda que era en estas calles donde estaban las pocas “tienditas” que había antes, donde nos comenta que compraba las alpargatas blancas y azules. Entre las tiendas que recuerda nuestra protagonista, ella destaca el “Bazar La Palma”, una pequeña tienda en Calle Herradores que vendía útiles para bebés: “Venía gente de todos los rincones de la Isla a comprar en La Palma sus cosas para los niños”.

Nuestra protagonista también nos rememora sus paseos por el casco lagunero los domingos, junto a su marido y sus hijos. “Algunos domingos salía a pasear por la Plaza del Cristo, allí se divertían los niños corriendo o en bicicleta”. Y Miguelina no olvida que en invierno “el frío obligaba a echarse el vasito vino en Casa Telesforo, Las Moneditas o el Dos y Una”.

En la actualidad, Miguelina Palacios sigue viviendo sus felices días entre su familia en el barrio que en los sesenta la acogió y con el tiempo la apasionó. Desde la Finca España nos despedimos, emplazándonos hasta el próximo lunes con una nueva entrega del ayer de las “Mujeres de Tenerife”. DOCUMENTACIÓN: NATALIA PAIS E ITAMAR BARRETO. FUENTE: ANSINA. domingo.jorge@canaryinfoweb.com

“Venta Casa don Teobaldo...”

Miguelina Palacios, como muchas mujeres del ayer de nuestra Isla, se empleaba en el cuidado de sus hijos, siendo la alimentación una de las tareas más costosas para ella y su bolsillo. Nuestra protagonista recuerda que la comida la compraba en las ventitas que había en Finca España donde vendían de todo: Arroz, papas, judías, lentejas… “Las tiendas no tenían nombre, las conocíamos por el nombre del dueño: Casa Don Teobaldo, Casa Los Mejías, Casa Don José”. ¡Tiempos aquellos de nuestras ventas de barrio!

Miguelina Palacios ha sido testigo del ayer de este núcleo urbano. FOTO: J. TRINO GARRIGA / CANARYINFO


 
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