6 de septiembre de 2010    
Viñetas Más que noticias Tu empleo La foto de la semana Tu artículo Relatos del pasado Opinión Boletín de nticias Galería de fotos El día de ayer Hemeroteca Enlaces NoticiasEl Rincón Deportes
  EL DÍA de ayer Por Domingo J. Jorge
Mujeres de Tenerife X. Concha Mendoza, la memoria viva de Valle Guerra (1)
05-01-2009

En nuestro periplo por las “Mujeres de Tenerife” contamos con la suerte de seguir en el municipio de La Laguna, donde nos recibe la memoria viva de Valle Guerra, Concha Mendoza. Una vallera que prontamente será el personaje central de una publicación que están preparando los periodistas tinerfeños, Rafael Lutzardo y Cirilo Leal, “Concha Mendoza, flores y semillas de recuerdos valleros”.

El personaje de Concha Mendoza es hoy uno de los ejes centrales para el rescate del ayer de este pueblo norteño. Esta vallera, mujer sencilla y amiga de la gente, nos trasladará en dos entregas a los anales de ese verde rincón donde aún huele a tierra y mar.

Las lavanderas

Concha Mendoza, como nos aseguran Rafael Lutzardo y Cirilo Leal, es una mujer ansiosa por comunicar y ésa es la fortuna con la que contamos, pues gracias a ese don podemos ofrecer amplia documentación sobre “EL DÍA de ayer” de Valle Guerra. Y en ese afán por recordar nos lleva hasta los días donde pasaba ratos escuchando a su abuela Evarista. “Tuve la suerte de conocer a la madre de mi madre, la abuela Evarista. Era lavandera. Se quedó viuda con cuarenta años y seis hijos: Emilia, mi madre, María, Ana, Encarnación, Teresa, Juan y Antonio. Mi abuela procedía de El Sauzal y se casó con mi abuelo que era de aquí de Valle de Guerra”, nos apunta. “Ella lavaba para la gente de bien de El Sauzal. En ese tiempo había muchas lavanderas. Contaba que desde su casa, que estaba al pie de la iglesia, a donde están los lavaderos, había un trecho bastante largo que hacían caminando y cargando el cesto de la ropa. Todo era caminando”. Así nos recupera Concha el oficio de lavandera, hoy algo quizás difícil de entender para las nuevas generaciones.

Y la llegada de la muerte, no contaba muchas veces con la pompa de hoy. Eran días donde había que hacer algo más que apretarse el cinturón para sobrevivir. “Mi abuela me contaba que cuando mi abuelo murió lo colocaron en el suelo, en una estera. En ese tiempo la gente era muy humilde. Yo me acuerdo de ir a casa de mi abuela y no tener nada, una cocinita de piedra por fuera y dos cuartitos, uno para el matrimonio y otro para los niños”.

Los abuelos

Esta vallera reflexiona sobre algo que hoy, tristemente, para muchos es un estorbo: Los abuelos. “De pequeña mi abuela nos contaba muchas cosas de la iglesia. Yo iba mucho a misa con ella los domingos. Ella tenía tanta devoción a la iglesia porque nació bajo las campanas de El Sauzal”, recuerda. “La madrina de mi madre fue la hermana de un cura que hubo en El Sauzal. Cada vez que venía a casa, mi madre le tenía preparada la comida que más le gusta: El arroz con leche. Se lo ponía en su palanganita y nosotros respetábamos tanto que mi madre dijera que esto era para la abuelita. Lo recuerdo y me da tristeza al ver que hoy la gente es muy despegada de los abuelos”.

Y en este maremagnum de recuerdos y vivencias, Concha nos recupera la imagen de “las mujeres que se tapaban con sábanas”. “Mi abuela nos contaba que había mujeres que salían con la noche con unas sábanas por encima. Decía ella que brujas no existen, brujas no existen, lo que existen son las mujeres que van a pretender y se tapaban para asustar a la gente para que les dejaran paso”, nos aclara.

De esta forma, hoy decimos hasta luego a Concha Mendoza, porque el próximo lunes regresaremos con ella para acercarnos nuevamente a ese mundo de vivencias y recuerdos sobre el ayer de una mujer de Valle Guerra. Les esperamos el próximo lunes. NOTA BIBLIOGRÁFICA: RAFAEL LUTZARDO Y CIRILO LEAL, “Concha Mendoza, flores y semillas de recuerdos valleros”. DOCUMENTACIÓN: NATALIA PAIS E ITAMAR BARRETO. FUENTE: ANSINA. domingo.jorge@canaryinfoweb.com


“La enterraron sin cura”

Para Concha Mendoza ha sido una de sus marcas vitales la marcha de su abuela. “Murió de viejita. Mi madre estaba con ella. Me estaba acordando que cuando murió el entierro fue sin curas. Aquí no teníamos un cura fijo, tenían que venir de La Laguna”, apunta. “El cura no llegó a tiempo. Mi madre siempre estuvo apesadumbrada por eso. Los sacerdotes sólo venían los domingos a decir la misa. Ella que nació bajo las campanas, la enterraron sin cura”. ¡Qué tiempos aquellos!

Concha Mendoza González (1932). FOTO: CANARYINFO


 
Buscar noticias El Día de ayer
(palabra clave)

 
 
© CANARYINFO