6 de septiembre de 2010    
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  EL DÍA de ayer Por Domingo J. Jorge
Tenerife de ayer. A vista de mujer (XII).Celestina Rodríguez, una de aquellas venteras de El Sauzal
19-05-2009

Hoy en “Tenerife de ayer” nos entregamos a las vivencias de “una mujer trabajadora de las de antes”, Celestina Rodríguez Abreu. Quien nace en Los Partidos, San José de Los Llanos, pago ubicado en el municipio norteño de El Tanque.

Hoy, Celestina Rodríguez, mira hacia detrás desde su casa en El Sauzal y nos relata aquellas vivencias que la trajeron desde el mundo de la agricultura hasta el quehacer diario de su antigua venta.

El queso

Celestina Rodríguez (24 de abril de 1938), desde que tiene uso de razón, recuerda sus tareas diarias en las tierras de la familia. Poco tiempo hubo para acudir a la escuela y “desde mi más temprana edad tenía que combinar mis tareas diarias en los terrenos de la familia con el aprendizaje de las cuatro reglas que nos enseñaba una señora amiga de casa por la tarde”, comenta. Así revive aquellos días en San José de los Llanos, en años muy duros para una España que estaba remontando los últimos momentos de su Guerra Civil.

Sus padres Agustín Rodríguez y Demetria Abreu le dieron una pronta licenciatura en las tareas de la vida y el trabajo. Celestina ayudaba en las labores del campo: “Recogía lo sembrado. Ahí se cogían papas, trigo, lentejas, garbanzos, chícharos, chochos. Bueno, de todo. La comida en mi casa no llegó a faltar nunca porque la tierra nos lo daba todo”.

En aquel entonces se conservaba el queso de manera natural. Su familia gozaba de la virtud de contar con una buena cabaña ganadera, donde no faltaban las cabras y las vacas. De esta forma en “Enero, febrero y marzo se hacía queso, por la mañana y al medio día. Todo ese queso se guardaba para casa. Iba en unos cajones grandes y se curaba, después ponías una camada de trigo, una camada de queso duro y cuando lo sacabas era como si lo acabaras de hacer”. Celestina aún preserva el paladar de aquel queso en su boca y lo sigue intentando igualar.

Animales

Celestina se cría entre sus animales. “Teníamos una burra que la cargábamos y yo siempre andaba pidiendo que me compraran una yegüita. Al final, después de tanto pedirla mi abuelo la compró, porque era necesaria. Lo único es que no se la podía domesticar”. A muchos, les resultará increíble. Ver hoy a una mujer que se aferra a una bestia y la logra domesticar. Eso es lo que hizo Celestina hace unos 50 años. “La cogí y logré domesticarla. Me hacía caso sólo a mí. Si alguien más se intentaba subir, lo tiraba. Era mí Bonita”, nos narra con nostalgia.

En 1962 Luis Gorrín y Celestina Rodríguez contraen matrimonio. Marchan a vivir a Santa Cruz de forma momentánea. Posteriormente, su padre les ofrece una finca para que se labrasen su hogar. “Nos decidimos por venir a vivir a El Sauzal y nos construimos nuestra casita. Yo siempre he estado acostumbrada a trabajar, cuando vine a El Sauzal me sentí con la necesidad de hacer cosas”, nos cuenta. “Después me fui un día a La Orotava a comprar piñas de plátano para vender. Llené el Renault de plátanos y me vine a El Sauzal. La gente me los quitaba de las manos. Una vez nos dieron 1.500 pesetas por un camión lleno de plátanos”. ¡Qué cosas!

Así, Celestina sigue en su tarea habitual, volcada en su mundo del trabajo. “Voy así y me dedico a traerme mis verduras y frutas del Mercado de Santa Cruz. Traía hasta jareas que se las compraba a Juan y Blas”. De esta manera, Celestina subía a El Sauzal con el furgón hasta la bandera y “la policía me mandaba a parar muchas veces porque no tenía ni visibilidad para poder conducir”.

La venta de Celestina en la calle Sierva de Dios en los años setenta del pasado siglo, unas de las últimas ventas de El Sauzal, abría a las seis de la mañana y “muchas veces no cerrábamos hasta las once. Todos los viernes nos levantábamos a las tres para ir a la Recova de Santa Cruz. Comprábamos y volvíamos a las cinco a descargar el furgón en la venta. Nos echábamos un sueño de una hora. Y después a seguir atendiendo a la gente”.

Así, nos despedimos de Celestina y de su antigua venta en El Sauzal, sita en la calle Sierva de Dios. Ahora nos toca seguir nuestro periplo. Hasta el próximo lunes. Les esperamos. DOCUMENTACIÓN: ITAMAR BARRETO. FUENTE: ANSINA. domingo.jorge@canaryinfoweb.com

Dos coches

Celestina recuerda y recuerda aquel “Tenerife de ayer” que ella ha sabido vivir y que ha estado lleno de anécdotas: “Cuando llegamos a El Sauzal sólo había dos coches: El taxi de Nicolás y nuestro Renault 10. Hoy ya usted ve”. Las cosas han cambiado y lo han hecho hasta en el número de vehículos matriculados hoy en este municipio. Creemos que son unos tantos más, verdad.

Celestina Rodríguez (1938), en su antigua venta de El Sauzal, en la calle Sierva de Dios. Archivo D.J.J.L. FOTO: ÓSKAR GONZÁLEZ/CANARYINFOWEB


 
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