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EL DÍA de ayer Por Domingo J. Jorge
Tenerife de ayer. A vista de mujer (XIII). Lina Martín y Carmen Goya nos llevan a El Sauzal de ayer 25-05-2009
Tenerife de Ayer prosigue su visita a El Sauzal, y allí dos sauzaleras, Lina Martín y Carmen Goya, nos acercan a su tierra de siempre. Éstas sauzaleras han tenido vidas “paralelas”, ambas se vieron obligadas a abandonar su pueblo durante su infancia o adolescencia por distintas causas familiares.
Lina Martín nace en El Sauzal, en la calle La Estopa, un 23 de septiembre de 1928. Su padre Fulgencio y su madre María tuvieron que emigrar a Cuba. “Yo casi se puede decir que nací en el viaje de vuelta de mis padres a Tenerife. Soy por lo tanto una hija de la emigración como muchos otros canarios”, nos comenta con su mirada al pasado. “Mi madre estaba embarazada en la travesía de regreso”.
Entre riscos
Esta sauzalera estudió en la escuela pública de El Sauzal. “Tuve que dejar mis estudios primarios con ocho años, porque mi familia se mudó a Santa Cruz”. Se cría en el santacrucero barrio de Salamanca. “Allí paso mi infancia hasta que me caso con Tomás Travieso. Me uní a él en matrimonio con 27 años de edad”. Cuando Lina cumple 31 años su madre le deja la casa de El Sauzal y vuelve a su casa natal. “Antes las calles de El Sauzal eran todas de piedra, de tierra”, nos asegura. “Mi calle estaba toda entre riscos”.
Años de pobreza y pocos recursos. El abastecimiento municipal de agua todavía no había llegado al Sauzal. “En las casas no había agua dentro. No había agua corriente. Las mujeres tenían que salir a buscar el agua para beber al lavadero”, recuerda con nostalgia y tristeza Lina. “Allí también se lavaba la ropa. El lavadero se encontraba debajo de la plaza de San Pedro. Bajábamos hasta tres y cuatro veces al día porque el agua era para todo. Tardábamos unos 15 ó 20 minutos más o menos en subir y bajar”.
Su marido era mecánico de las guaguas de Los Oramas en Santa Cruz. “Todos los días tenía que irse a Tacoronte caminando para coger el tranvía”, rememora. “En esa época, teníamos que ir caminando a Tacoronte. Allí estaba la estación. De aquí subíamos a Tacoronte y la bajábamos cuando teníamos que venir. Tardábamos al menos una hora”. Lina se ríe y nos asegura que en esos días “era uno joven y caminaba más rápido. Había que ir hasta Tacoronte para todo, hasta para moler el gofio. Íbamos a moler a la máquina de María José que estaba en Tacoronte”.
A Venezuela
Carmen Goya también nace en la calle Estopa. Su padre Domingo era marchante. “Él se dedicaba a comprar ganado y matarlo. Y mi madre Clemencia era una buena ama de casa”, nos afirma dando una triste vuelta atrás. “Los perdí cuando tan sólo tenía tres añitos y fueron mis abuelos quienes me recogieron”.
Así, Carmen, como la mayoría de las niñas de pueblo de aquellos lejanos días, se ve obligada a dejar sus estudios cuando aún era una cría. “Mis abuelos, Teodora y Gregorio, tenían muchas tierras, y mi hermana y yo teníamos que ayudarlos”. Estas dos pequeñas sauzaleras se dedicaban a recoger la hierba para el ganado en La Ladera. “Otras muchas veces teníamos que bajar a La Costa, donde mi abuelo cogía tunas en unos terrenos”.
“La vida de antes era dura, pero muy bonita. Se trabajaba mucho, pero también se disfrutaba porque se hacían bailes aquí en la Sociedad de San Pedro. Nosotros de jóvenes íbamos a los bailes”, nos cuenta Carmen con su inconfundible sonrisa sauzalera. “Claro los bailes eran antes distintos. Las fiestas de pueblo las disfrutábamos con diversión y mucho respeto”, apunta.
Sin embargo, Carmen Goya a los 19 años se tiene que marchar a Venezuela para cuidar de una tía suya quien iba a ser operada. “Tardé nueve días en llegar a La Guaira. La Venezuela de antes era muy diferente a la de hoy”. Carmen volvió muchas veces de Venezuela con el fin de no desligarse del todo de su Sauzal natal. “Sentía mucha nostalgia. Allá celebrábamos la fiesta de la Virgen de Candelaria y la de la Virgen de las Nieves. En no pocas ocasiones cuando oíamos a la rondalla tocando folias o isas, llorábamos recordando las Islas. Yo siempre adoré mi pueblo”. Carmen en 2003 hace el definitivo viaje de vuelta a El Sauzal desde Venezuela. Ahora sigue en El Sauzal, al igual que Lina. Ambas permanecen en su pueblo recordando el “Tenerife de ayer”. Nosotros la próxima semana remontaremos nuestro camino hasta La Matanza. Allí, les esperamos. DOCUMENTACIÓN: ITAMAR BARRETO. FUENTE: ANSINA. domingo.jorge@canaryinfoweb.com
“Hoy este pueblo es distinto al de nuestra infancia”
Tanto Lina como Carmen no escatiman adjetivos para valorar positivamente el actual Sauzal. “El Sauzal de hoy no tiene nada que ver con el de nuestra infancia. Hoy abres la llave y tienes agua dentro de tu casa”, comentan. “Los chicos de hoy no saben el maravilloso pueblo que tienen”. Quizás no se equivocan.
Carmen Goya (de pie) y Lina Martín nos rescatan El Sauzal de ayer. Archivo D.J.J.L. FOTO: J. TRINO GARRIGA/CANARYINFOWEB.  |
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