6 de septiembre de 2010    
Viñetas Más que noticias Tu empleo La foto de la semana Tu artículo Relatos del pasado Opinión Boletín de nticias Galería de fotos El día de ayer Hemeroteca Enlaces NoticiasEl Rincón Deportes
  EL DÍA de ayer Por Domingo J. Jorge
Tenerife de ayer. A vista de mujer (XIV). María Inocencia García y el pasado de La Matanza
01-06-2009

Y cumpliendo con la cita de la semana pasada, “Tenerife de Ayer” se desplaza al municipio de La Matanza. Allí nos recibe María Inocencia García, mujer que rememora el pasado de este pueblo norteño y nos acerca con sus recuerdos al día a día de un municipio matancero donde, “entre las tierras y la casa”, transcurría la vida.

María Inocencia García Ravelo se presenta como una matancera “de toda la vida”, pues es este pueblo el que la vio nacer en los últimos días del invierno de 1930 y donde ha vivido todos sus días. “Aquí nací, en los alrededores de la Iglesia, y aquí he hecho mi vida”, apostilla María, quien echa un vistazo al presente y se acuerda de aquel barrio pequeño, de pocas casas y caminos de tierra en el que su familia la crió: “Éramos pocos vecinos pero teníamos una gran amistad, éramos una gran familia”, añade.

La maestra doña Concha

En el rescate de su infancia, nuestra protagonista nos devuelve a aquel pequeño salón-escuela donde “aprendí todo lo que sé”. Aunque no recuerda exactamente cuántas niñas acudían a la escuela, María nos comenta que era sólo para chicas y que asistían por la mañana y por la tarde.

“Aprendiendo con la maestra doña Concha estuve hasta los 14 años, era muy buena y me enseñó mucho”, afirma María, quien rememora la “Cartilla y la Enciclopedia como los únicos libros. Allí estaba todo”.

Una vez finalizada su etapa en la escuela, nuestra protagonista se emplea en las labores de la familia, ayudando en casa a su madre y hermanas en las tareas del hogar.

Un día a día en casa que era muy diferente al de hoy, según nos cuenta María. “Ayudaba a mi madre a hacer la comida, a lavar, a planchar… a recoger la casa. Se trabajaba mucho y no existía lo que hoy tenemos”, apunta nuestra matancera, quien nos traslada a lo duro que era fregar los pisos. “Lo hacíamos arrodilladas. Eran de tea y se fregaban a cepillo”, añade.

Otra de las grandes labores que le correspondían era la búsqueda de agua para cubrir las necesidades de su casa. María recuerda ir con sus hermanas a buscar el agua a un chorro que había por encima de su casa. “Yo era pequeña y apenas podía con una latita. A veces íbamos a los chorros de El Sauzal a buscarla, caminando y cargaditas de agua bajábamos y subíamos”.

Gangocheros del sur

Nuestra fuente oral de hoy contrae matrimonio en los inicios de los 50 y desde ese momento comienza a compaginar las labores de casa con el trabajo en las tierras de su marido en El Sauzal. “Íbamos todos los días caminando para el campo. Mi suegro tenía una burra y a veces nos la prestaba para llevar las semillas y traer la cosecha, pero en muchas ocasiones lo cargábamos nosotros mismos”.

Papas, millo, judías y viñas eran los cultivos principales que trabajaban María y su marido en sus tierras. Aunque nuestra protagonista asegura que la cosecha era para el consumo familiar, recuerda que si la cosecha era abundante, se vendía a los gangocheros que venían desde el sur. “El kilo de papas no alcanzaba la peseta. A veces ellos traían papas del sur y las intercambiábamos”, comenta María, que también nos cuenta que en ocasiones algún vecino de la zona le compraba algo.

Sin embargo, nuestra matancera afirma que el gran cultivo era la viña, pues nos cuenta que tenían una bodeguita en casa donde hacían el vino con la cosecha propia. “Era un vino hecho por nosotros de forma artesanal, pisando la uva y prensando con unos pequeños tablonitos que teníamos”, apunta. “Nuestro vino se vendía muy bien en la tiendita de mi madre”.

Hoy, María Inocencia García descansa de toda una vida entregada al trabajo y cuidado de su familia. Disfrutando con las actividades del centro de mayores de La Matanza y compartiendo con la familia su día a día, esta matancera echa la vista atrás para recordar lo dura que era la vida y las muchas cosas buenas que hoy se han perdido. Nosotros nos mantenemos en La Matanza, pago donde el próximo lunes continuaremos rescatando la vista de las mujeres del “Tenerife de Ayer”. DOCUMENTACIÓN: ITAMAR BARRETO. FUENTE: ANSINA. domingo.jorge@canaryinfoweb.com

Aceite por cuarta

La madre de María Inocencia García regentaba una de esas tienditas que existían en todos los pueblos del ayer de las Islas. En aquella tienda, nuestra protagonista recuerda que no se vendía mucho, más que el racionamiento que durante la dictadura se impuso. Fósforos, velas, aceite y poco más se vendía en la tiendita. “La gente venía a comprar aceite por cuartas. No existía eso de vender un litro de aceite, sino que la gente compraba lo que necesitaba. También se vendía pescado salado que íbamos a buscar mis hermanas y yo, caminando a Tacoronte. Muchas veces la gente no tenía dinero y venía con huevos u otras cosas para cambiarlos por vino, aceite…, por lo que se llevaran”. ¡Eran otros tiempos!

María Inocencia García (1930) rememora el “Tenerife de Ayer” desde La Matanza. Archivo D.J.J.L. FOTO: ÓSKAR GONZÁLEZ/CANARYINFOWEB.


 
Buscar noticias El Día de ayer
(palabra clave)

 
 
© CANARYINFO