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EL DÍA de ayer Por Domingo J. Jorge
Tenerife de ayer. A vista de mujer (XL). Buenaventura Díaz, la última artesana de la “rafia” en San Juan de la Rambla 09-12-2009
Se dice que el pasado siempre vuelve, pero también que no hay que mirar atrás. A nosotros nos gusta seguir mirando atrás buscado el “Tenerife de ayer” desde LA OPINIÓN DE TENERIFE.
Así, caminando hacia delante y a nuestro ritmo, hemos cogido la carretera vieja desde Los Realejos y hemos venido hasta San Juan de La Rambla.
Palmeras de África
Nuestra informante de hoy tiene 93 años, Buenaventura Díaz. Nació en un pago de San Juan de La Rambla, llamado Las Rosas, el 24 de julio de 1916. Ella siempre se ha definido como una mujer trabajadora y “gracias a eso pude ir a la escuela y aprender algo más como mis labores de rafia”. Buenaventura es la última artesana de la rafia en San Juan de La Rambla.
Con diez años aprende a trabajar la rafia, la materia prima que utiliza para la elaboración de sus trabajos artesanos, y que se obtiene de un género de palmeras africanas que producen una fibra muy resistente y flexible. Buenaventura nos comenta que la rafia con la que ella trabaja viene de Alemania y Francia, “se da en la orilla de los ríos y hay que arrancarla”, nos asegura. Con este tipo de material Buenaventura hace sus cestas, las que le enseñó a hacer su maestra, “doña María Luisa Beltrán. No volví a trabajarlas hasta 50 años después”.
El tiempo y las necesidades de la época hicieron que Buenaventura no contara con excesivos momentos de descanso y aprendizaje, por lo que abandonó durante muchos años su labor artesana. El azar hace que en los años en los que regentaba una venta con su marido, Mateo Díaz, en Las Rosas, tropiece un día con una niña que traía una cesta de rafia y “fue entonces cuando le pregunté a la muchachita que dónde había conseguido la rafia para trabajar. Me dijo que en Santa Cruz. Entonces, la busqué y volví a trabajarla. Por un momento, recordé mi dura, pero bonita niñez”, nos afirma. “Quedamos pocas que hagamos este tipo de labores”.
Pero ella, siempre ha luchado por que esta tradición no se pierda. “He querido que mi nieta la siga”. Así, un buen día mientras estaba en la venta despachando, Buenaventura, a quien acompañaba su nieta, le preguntó qué le enseñaban en la escuela. “Ella me respondió que a leer, sumar, dibujar. Yo le dije que le iba a enseñar algo que nunca olvidaría. Una cosa que yo había aprendido cuando tenía su edad. Así que juntas nos pusimos a hacer un cestito de rafia. Le gustó tanto que lo llevó a su escuela en La Guancha. Lo vio la maestra y contactaron conmigo para que participara en la Feria de Artesanía de La Guancha. Lo hice dos años seguidos. Nos pagaban 25.000 pesetas. Eso no lo ganaba yo ni loca en varias semanas en la venta”, nos aclara.
La verga
El proceso de elaboración de una cesta no es nada sencillo. “En hacer una cesta normalita podemos tardar dos semanas más o menos. Es una labor bonita, pero complicada”, aclara. “Primero preparamos la rafia y luego la deshilachamos. Preparamos la verga que nos va a servir de esqueleto. A enhebrar la aguja y a calarla poquito a poco”, nos explica detalladamente. “La verga, la cubro toda y le hago el molde que quiero. Mire, esas trabitas para el pelo tardo un día en hacerlas”, nos dice. De esta forma entre cestas, trabas, y hasta lámparas de rafia sigue pasando su vida doña Buenaventura, doña Ventura, como la conocen algunos vecinos de la zona. “Porque el médico del corazón me dijo, cuando me operó, que no me quedara quieta. Y eso he hecho”.
A la pregunta de la calidad y dureza de la rafia. Buenaventura responde con una enorme sonrisa. “Mire tóquela. Es dura, no. Pues, si no se lo cree, esa lámpara de ahí, de rafia, tiene 20 años”, vuelve a sonreír.
La capacidad de trabajo de doña Buenaventura nos da una lección vital. Hoy terminamos “Tenerife de ayer” con una de las fórmulas que nos ha proporcionado esta artesana de la rafia de San Juan de La Rambla: “Hoy los jóvenes piensan que todo es soplar por la botella y que las cosas salgan hechas. Les digo que muchas veces merece la pena esperar un poco más, porque por mucho que se corra, no amanecerá más temprano”. Y sí es así. Nos da la impresión de que de San Juan de La Rambla vamos a sacar más de un aprendizaje mundano y les vaticinamos que el próximo lunes habrá algún otro. Les esperamos. DOCUMENTACIÓN: ITAMAR BARRETO. FUENTE: ANSINA. domingo.jorge@canaryinfoweb.com
El manantial de La Chagorera
“Antes para hacer un poco de comida había que ir muy lejos a buscar la leña. Si no teníamos para encender el fuego, no comíamos”, nos dice con rotundidad. Y es que como ella misma nos relata: “Había mucha necesidad, no había ni agua en las casas. Aquí en Las Rosas había que ir a buscarla hasta el manantial de La Chagorera. Yo traía un cacharro de cinco litros desde allí hasta casa de mis padres”. Así, como lo recuerda Buenaventura eran los pueblos del “Tenerife de ayer”.
Buenaventura Díaz (1916), mientras elabora una de sus tan apreciadas cestas de rafia. FOTO: J. TRINO GARRIGA / CANARYINFOWEB  |
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