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EL DÍA de ayer Por Domingo J. Jorge
Nuestra gente. A vista de mujer X. Carmen Melgar, una esperancera de Adopción en Radazul 14-06-2010
En nuestro caminar por el municipio de El Rosario, nos acercamos a nuestra protagonista de hoy, una profesora sevillana que afincada en tierra tinerfeña ha visto crecer la costa de El Rosario. Carmen Melgar nos conduce al ayer de la docencia y lo hace desde el actual Radazul, afirmando que es “una esperancera de adopción que vive en Radazul”.
“Sevillana de nacimiento, tinerfeña de adopción”, es la respuesta que nuestra fuente oral da cuando se le pregunta por su tierra. Carmen Melgar, conocida por Carmina, nace en Sevilla, ciudad en la que crece y cursa los estudios de bachillerato que le permiten posteriormente estudiar Magisterio en Córdoba y la especialidad de Pedagogía en Madrid.
Tras una vida de continuos cambios de residencia que llevaron a nuestra fuente oral hasta Colombia, ésta se instala definitivamente en Tenerife hace tres décadas, convirtiéndose Radazul y El Rosario en su nuevo entorno vital. “La etapa más feliz de mi vida coincidió con mi estancia en Colombia, país natal de mi marido. Cuando llegué a Tenerife me recordó tanto a aquello que dije: éste es mi sitio”, comenta Carmina.
30 años
La relación de Carmina con Tenerife comenzó cuando, hace poco más de treinta años, vino a visitar a su hermana, profesora destinada en la Isla. “Llegué aquí y me enamoré de los paisajes, el clima, la gente… Retorné a Sevilla y no dudé en pedir plaza para Tenerife”, nos explica. Poco después fue destinada al Colegio Príncipe Felipe de Candelaria. “Allí comencé de encargada de comedor y acabé siendo la directora durante catorce años”, añade. Tras unos años viviendo entre Santa Cruz y Candelaria, se instala en Radazul, “pueblo donde he vivido 27 de los 30 años que llevo en mi tierra de adopción”, señala nuestra profesora.
Carmina echa la vista atrás y recuerda aquel asentamiento costero de largas extensiones desiertas, sin viviendas y escasa comunicación con los pueblos vecinos. “En Radazul Bajo, había poco más que el edificio en el que yo vivía y en la zona alta recuerdo que había una pequeña casita donde yo llegué a celebrar algún cumpleaños”, rememora Carmina el antiguo Radazul. Destaca, también, de aquella época la precaria conexión entre Santa Cruz y Radazul, así como recupera esas carreteras en mal estado que complicaban hasta el reparto diario del panadero. “No había transporte público, tenía que llevar a mi hijo al instituto en Santa Cruz y después me iba a Candelaria a trabajar por aquella carretera que, si mal no recuerdo, no tenía más que un carril”. Así nos explica Carmina el ayer de un Radazul muy diferente al que vemos hoy. “Recuerdo que llevaba en mi coche a algunos niños de aquí que estudiaban en Candelaria porque no había guaguas”, añade.
Otra escuela
Carmen Melgar estuvo al frente de la dirección del Colegio Príncipe Felipe de Candelaria durante más de una década como directora, una época llena de buenos recuerdos para nuestra protagonista, quien no duda en afirmar que contó con un equipo directivo inigualable. “Isabel, Josefa, Antonia y Amalia eran algo más que mis compañeros en la dirección, eran mi familia en Canarias, mi gran apoyo. Gracias a ellos pude mantenerme tantos años de directora”.
Así, Carmina ha dedicado toda una vida al oficio de la docencia, ejerciendo de profesora en todos aquellos lugares donde ha vivido. Ahora, cuando Carmina disfruta de su jubilación, analiza los muchos años dedicados a las aulas que le han permitido observar desde dentro los cambios que la escuela ha soportado. Ella asegura que con el tiempo fue percatándose de que el interés y la actitud de los alumnos variaban. “Cuando pasé a dar clases en el instituto de Candelaria ya no me vi capaz de seguir, no disfrutaba con los alumnos, como lo hacía en el colegio. Me di cuenta de que era más cuidadora que profesora”, comenta Carmina, quien resignada al dramatismo nos afirma que “aún, así y todo, hay muchos jóvenes interesados por las cosas del día a día”. Hoy, nuestra profesora emplea su descanso en colaborar y participar en la mejora de ese municipio que con tanto cariño la acogió hace treinta años. “El Rosario crece paso a paso con el trabajo de todos” concluye. Esta esperancera de adopción, Carmina, se despide de nuestra página, pero nosotros seguiremos el próximo lunes en El Rosario, donde les esperamos. DOCUMENTACIÓN: ITAMAR BARRETO. FUENTE: ANSINA
Carmen Melgar, Carmina, una esperancera de Adopción que se entregó a la docencia en El Rosario. FOTO: ÓSKAR GONZÁLEZ / WWW.CANARYINFOWEB.COM / DA  |
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