| |
Cirilo Leal, periodista, teatrero, documentalista, un hombre de la comunicación de siempre
“El vespertino ‘La Tarde’ fue mi taller, laboratorio y escuela de periodismo”
07-03-2008
DOMINGO J. JORGE / CANARYINFO. El relato de historias de vida, el rescate de vivencias del cauce vivo de la oralidad, la indagación en la memoria, han marcado la existencia y la actividad profesional y creativa de Cirilo Leal. El arte dramático, el periodismo, el documental, la televisión son sus herramientas para expresar las peripecias humanas que recoge a diario bajo el impulso de un compromiso y un deber de preservar la memoria que hace solidario a los pueblos. Su paso por numerosos medios escritos y audiovisuales del panorama de la comunicación en Canarias lo transforman en un elemento primordial para el conocimiento del pasado de nuestra prensa.
-En primer lugar, nos gustaría que brevemente mirara atrás por unos instantes y que nos recordara sus comienzos, su vida profesional hasta llegar a nuestros días.
-“En el origen está la muerte. El fallecimiento de mi padre, León Cirilo Leal, un emigrante clandestino de la posguerra, hijo a su vez de un emigrante palmero a Cuba a finales del siglo XIX que se convirtió en mambí para luchar por la independencia de aquella isla, provocó un vacío inmenso, no exento de cierto remordimiento por no haber conversado lo suficiente con él, que me llevó al camino, en el que sigo transitando, de la investigación, registro y difusión de la memoria de las generaciones que me han precedido. La aventura, la odisea del embarque furtivo de mi padre en el velero Nuevo Teide, se convirtió en estimulo y materia para ser transformado en literatura dramática. El teatro se convirtió en el destino inicial de mis pesquisas en las fuentes de la oralidad. El texto dramático ‘Los emigrantes clandestinos’, escrito con Serafín Dopazo, marca el umbral de esta actividad que ha marchado paralela, desde el año 1976, con el periodismo de rescate. Esa búsqueda de protagonistas de la historia reprimida, silenciada por el franquismo me llevará a los brazos del arte escénica con textos dramáticos como ‘Las Lanchas Rápidas, El Indiano, La Ciudadela, El Amarrado, La Galería, La Carnada, Memoria de Sombras, Rebotallo de Fantasmas, Pueblo Seco, El Gallo de la Zafra, Bajo un mismo cielo, La Conjura, El Espacio de los Desvelos, Cautivas, La Querencia, Radio Machete, la voz de los Sueños, Melodía de Recuerdos, La danza de la sabina, Lo vivido’, etc. El teatro daría paso al periodismo escrito en La Tarde, El Puntal, Archipiélago Canario, La Gaceta de Canarias y Diario de Avisos. Después vendría Televisión Española en Canarias y por último El Día Televisión”.
-Sus comienzos fueron en el periódico “La Tarde”. ¿Cómo fueron aquellos años donde las redacciones aún olían a papel y a tinta?
-“El vespertino ‘La Tarde’ fue mi taller, laboratorio y escuela de periodismo. Gilberto Alemán, redactor jefe del periódico, me invitó a compartir espacio en aquel medio de grata memoria. El maestro Gilberto Alemán me abrió las puertas al mundo del periodismo, impulsando y estimulando mis derroteros por barrios y pueblos, por tiempos y sucesos del pretérito, por oficios y tradiciones en proceso de desaparición. Con absoluta libertad y con la máxima exigencia y puntualidad en la redacción y la entrega emprendí el camino de la escritura diaria con querencia y anhelos de literatura y reflexión. En aquella redacción de teclados duros y de plomo candente, comenzaron a cobrar vida impresas las historias de los trabajadores y oficiantes del puerto y del mundo campesino, desde cambulloneros a cabuqueros; las historias de los polizones, de los viejos combatientes de una guerra fratricida de la que apenas se daba cuenta y de la que se hablaba con miedo; las confesiones de los que estuvieron presos en los Salones de Fyffes o en los barcos prisión…”.
-Supongo que aquellas redacciones no tendrían nada que ver con las de los periódicos actuales. ¿Recuerda cómo eran? ¿Qué cambios ha percibido en la profesión?
-“En los comienzos de “La Tarde” y más tarde en “Jornada” y posteriormente en “La Gaceta de Canarias” y “Diario de Avisos” existía el contacto entre redactores, pese a que cada cual estaba imbuido en la escritura de sus cometidos y obligaciones. En mi caso transitaba con cierta libertad puesto que no atendía exclusivamente a labores de actualidad. El intercambio de pareceres, especialmente, con los redactores veteranos, con sus críticas y comentarios a un tipo de escritura, la de los nuevos oficiantes, que se alejaba del sosiego, el reposo, la reflexión y la corrección ortográfica. Para esa generación contaban mucho las formas, el estilo, la perfección literaria”.
-Muchos son los años que lleva dedicado al mundo del periodismo y por tanto ha sido testigo directo de su transformación. ¿Qué diferencia o diferencias –si es que existe diferencia- halla entre el periodismo de antes y el de ahora?
-“La desvinculación de la redacción, el necesario e imprescindible trabajo en solitario, las labores de campo y la escritura en casa, ha incidido negativamente en el calor del encuentro de la sala de redacción. La celeridad, la inmediatez del tiempo de hoy constituyen las señas de identidad de este oficio”.
-Desde siempre su trayectoria profesional ha estado ligada al Puerto de Santa Cruz y a su gente. ¿Cómo se puede acometer el que periodismo y Puerto hayan ensamblado también? ¿Qué relación tan estrecha es la que les une?
-“Antes de dedicarme al periodismo ya existía el contacto, la vinculación, el arraigo familiar y personal con el mundo del puerto. El viejo bar La Marquesina, regentado por mi padre y, posteriormente, por mis hermanos Juan Luis, Julio, Pedro, Cristóbal y Aquiles hasta su cierre, fue el escenario donde conocí de fondo y en primera línea el espíritu del muelle, el calor de sus oficios y tradiciones, el alma de sus gentes.
El primer cometido en “La Tarde” fue ocuparme de la actividad portuaria que venía realizando don Luis Ramos y que alcanzaba su jubilación tras muchos años de redacción. El hecho de estar vinculado a La Marquesina, bar enclavado en pleno corazón del puerto, a la entrada y salida, donde señoreaba en su silencio de años la entrañable Farola, donde estaba atracado el Barco de la Luz, me facilitó mucho la labor de búsqueda diaria de información”.
-¿Se acuerda de qué personajes paseaban por el Puerto en aquella época?
-“Cambulloneros, estibadores, pescadores, maleteros, los dueños de los carritos, taxistas, celadores, guardamuelles, los peluqueros ambulantes, los prácticos, los guachimanes… constituían los personajes protagonistas de aquel ambiente urbano y portuario, abierto, cosmopolita, universal. El puerto era un lugar abierto a la ciudad y al mundo. Vivir cerca del muelle mitigaba la sensación de ser isla. El trasiego de buques era un puente que se ofrece al mundo”.
Padrón Albornoz
-¿Recuerda qué compañeros de redacción tenía en sus inicios? ¿Había muchos de aquellos periodistas vinculados al Puerto? ¿Quién era el redactor del puerto por excelencia en aquel entonces, en aquellos años 60 y 70?
-“Nuestra referencia en conocimiento y sabiduría sobre el puerto santacrucero era, sin lugar a dudas, Padrón Albornoz. Su estilo, entre literario y periodístico, poético, por encima de todo, nos proporcionó una perspectiva amplia para abordar el ámbito portuario y tradicional. Más tarde, ya en Televisión Española como guionista, tuve la suerte de participar con él en el esbozo de un documental sobre el traslado de los restos mortales de Teobaldo Power, a iniciativas de Luis Ortega Abraham, otra de las grandes referencias del periodismo. La muerte de Juan Antonio Padrón Albornoz en 1992 dio al traste con el proyecto audiovisual.
De la intensa etapa en ‘La Tarde’ ha quedado fijada en la memoria una pléyade de redactores, fotógrafos y personal de talleres entre los que puedo citar ––con la envidiable y generosa memoria de Rafael Lutzardo, compañero de prensa desde esa época del plomo fundido–– Sabina Roleff, Yaiza Alemán, Paco Pimentel, José H. Chela, Antonio Pérez Arnay, Domingo García Barbuzano, Antonio Arozena, Ángel Morales, Jesús Díaz, F. Delgado, José Abreu, Joaquín M. del Reguero, Esteban R. Quintero, Chago Ledesma, Domingo Méndez, Paco Dorta, Mónica Díaz, Paco Cansino, Xuáncar, Paco Rojas, José Manuel Pérez y Borges, Enrique Ramos, Paco Pérez, Santiago Togores, José ‘El Músico’, así como los fotógrafos Pedro González, Brito y Francisco González. Personas que, en la última etapa del periódico, dieron toda su energía e impulso en mantener viva aquella empresa, casi romántica, que fundara don Víctor Zurita y mantuviera en fuego Alfonso García Ramos y más tarde Óscar Zurita y los jefes de redacción Gilberto Alemán y Eliseo Izquierdo”.
La Gaceta de Canarias
-Dejando atrás ya el periódico “La Tarde”. ¿Cuándo dio el salto al diario “La Gaceta”? ¿Cómo recuerda aquellos inicios con los hermanos Rivero?
-“El periódico ‘La Tarde’ (1927-1982) fue nuestro puerto de arribada al mundo del periodismo y ‘La Gaceta de Canarias’ (1989) fue la puesta en hora del periodismo de las nuevas tecnologías. La primera experiencia marcó una concepción del oficio sosegada, de exploración, de contacto con la calle. ‘La Gaceta’ se impuso con vértigo y celeridad, de carreras, inmediatez y horas, muchas horas en redacción y bocadillos en mesa aportados por el aliento de Carlos Schwartz, artífice del espacio, redacción e inmueble, para ganar el despegue y superar los boicots. Martín Carmelo, Carmelo Martín eran las voces que lideraban aquel primer momento donde el compromiso con un periodismo crítico, de denuncia, independiente estaba al alcance de nuestras teclas. Aquella experiencia de periodismo de altos vuelos permitió conocer y fijar amistades y complicidades con ‘escribidores’ como Juan José Delgado, Víctor Álamo, Cándida Carballo, Julio Rodríguez de la Plata, Alfonso González Jérez, Paco Martín, Paco Estupiñán, Domingo Negrín, Grandoso, José Luís González y otros aventureros”.
Fuente Oral y Diario de Avisos
-¿Cómo nace su página Fuente Oral en Diario de Avisos?
-“De la necesidad de compartir la memoria, de la necesidad de difundir las historias que, desde el año 1975 he estado recogiendo en cintas magnetofónicas, del compromiso de mantener una ventana abierta para dar a conocer las vivencias que tantas personas han ido legando con exquisita y suprema generosidad. A ellos y a mí nos ha movido el deseo de que la riqueza de la vivencia y la reflexión sobre el misterio de la vida, la sabiduría no se pierda y llegue a todas partes, especialmente a los que la existencia y el esfuerzo y sacrificio de generaciones anteriores les han privado de sinsabores e ingratitudes. Este cúmulo de circunstancias y el apoyo incondicional de Carmen Ruano, el magisterio de Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca y el estímulo de Juan Manuel Bethencourt, lo han hecho y lo siguen haciendo posible. Es una sección dominical que rinde tributo a la memoria y al saber de los mayores, a la reflexión y a las miradas de futuro. En esta etapa del ‘Diario de Avisos’ compartimos redacción con Juan Carlos Díaz Lorenzo, Víctor Álamo, Ricardo Peytavi, Domingo J. Jorge y Antonio Arozena”.
-Sabemos que usted dio el salto del periodismo escrito al mundo audiovisual con su llegada a Televisión Española y Azul Televisión El Día. Nos puede narrar su experiencia del paso del periodismo escrito al formato documental.
-“Sinergia es la palabra mágica, la clave de esta actividad de perseverante recorrido. Las historias y relatos que hemos ido recogiendo nos han permitido condensarlas y transformarlas en materia literaria, periodística y audiovisual. La televisión surge como necesidad de que el mensaje llegue al mayor número de receptores sin que ello signifique perder la solidez y el respecto. Televisión no significa trivialidad, banalidad, evasión. Televisión tiene el sentido de cultura, sensibilidad, respecto, reconocimiento.
El Día Azul Televisión
La estancia en Televisión Española en Canarias fue, al igual que La Tarde, la escuela, el taller, el aprendizaje de la técnica y, sobre todo, el concepto irrenunciable de Servicio Público. Es decir, ofrecer calidad y poesía, más allá de los recursos. En este trasiego siempre aparecen personas que abren puertas y accesos a la magia de este medio de titularidad pública como Luciano Armas, Aníbal Suárez, Mary Carmen La Casa, Luis Ortega Abraham y Guillermo Aguad. Trabajar con el joven director de cine, David Baute, y el fotógrafo Jaime Ramos en la serie ‘La memoria silenciada’, renovaría el interés y la vinculación a este medio masivo. Más tarde, Pedro González Santiago, depositaría total confianza y libertad para acometer la realización de ‘Señas Culturales’ en la etapa de Azul Televisión; y en la actualidad es la sensibilidad de Víctor Padrón, director de ‘El Día Televisión’, la que hace posible que la magia de los recuerdos, las evocaciones y la memoria de los mayores de las islas no haya caído en el silencio ni el olvido”.
Personaje a Personaje
Vamos a enumerarle una serie de personajes. ¿Podría hacernos una breve descripción de cada uno de ellos?
Sandokán: “Joaquín Ramallo. De asiduo al bar La Marquesina se convertiría en amigo con el que se compartía la aventura de la indagación en la historia reprimida de la Guerra Civil. Sus años de ausencia de la isla, su participación en la guerra de Indochina, su larga estadía en Andalucía y su trabajo de costalero, su marginación y su espíritu rebelde insuflarían fuerza al Teatro Cambullón del que fue fundador y actuante”.
Andrés Cháves: “Sus crónicas en “Diario de Avisos” tenían eco en el ámbito portuario por cuanto llamaba la atención a los supuestos devaneos independentistas del cambullón y también, especialmente por ello, por su visión de esta tradición: ‘Si muere el cambullón morirá la poesía, y cuando los cambulloneros se vayan a la tumba, nadie rescatará las historias, ni las peripecias, ni las cárceles que tuvieron que soportar…’. Después le conocí personalmente cuando alentaba la Asociación de la Prensa”.
Juan Carlos Díaz Lorenzo: “El afecto familiar vino dado y con el tiempo se ensanchó por la admiración como estudioso y profesional del mundo portuario tinerfeño y de las tradiciones y la historia de su isla natal de La Palma. Un corredor de fondo desde muy joven al que contemplaba en sus incursiones por el muelle santacrucero, su colección de postales de barcos, su inmensa y discreta curiosidad, su trabajo diario en el tajo de la redacción, en el hogar y las otras actividades, las que fueren, como coartada para seguir soñando en le trasiego de los máquinas del agua y el aire”.
Antonio Arozena: “En el umbral de la amistad aparece el escenario de ‘La Tarde’, más tarde vendrían las andanzas y veleidades madrileñas que desembocarían en ‘Diario de Avisos’ y en los últimos años su empeñó, que nos ha contagiado, de dignificar a los ‘Personajes del Carnaval’. Siempre en la discreción y sin afán de protagonismo. Su saber estar firme, contundente, entregado”.
Palabra a palabra
Para finalizar, le ofrecemos una serie de sustantivos. ¿Nos puede responder lo primero que le venga a la mente?
Radio Machete: La voz de los sueños
Redacción: Darle poesía y palabra a los sentimientos, al tiempo ido, al futuro por venir
Vicent: Cauce de la vida, sentido, arraigo y sueños de hoy y mañana
La familia: Sentido de la existencia
El muelle: La forja de proyectos, sentimientos y deseos de emancipación
El teatro: Ritual, espacio para compartir sueños, el arte de la existencia
 Cirilo Leal siempre ha estado en el periodismo activo, en la redacción de la calle. FOTO: J. TRINO GARRIGA / CANARYINFO
|
|
“Las informaciones sobre las primeras elecciones locales democráticas del país que publicó el DIARIO DE AVISOS fueron cubiertas por mí”
Domingo J. Jorge/Natalia Pais/Itamar Barreto. Arturo Trujillo es un reconocido periodista tinerfeño que comenzó su...
 LEONCIO RODRÍGUEZ, un gran capítulo de nuestra historia periodística
Domingo J. Jorge / Natalia Pais / CANARYINFO. Leoncio Rodríguez, un periodista tinerfeño de siempre, nace en La Laguna...
 José Padrón Machín, la voz de El Hierro
Domingo J. Jorge / CANARYINFO. Tristemente, para recoger una semblanza periodística de José Padrón Machín, el...


|
|