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Rafael Lutzardo, periodista e historiador tinerfeño, un hijo vocacional de la comunicación
“La Tarde era para nosotros como la actual facultad de Ciencias de la Información”
24-03-2008
CANARYINFO / DOMINGO J. JORGE. El tinerfeño y hombre cuyo nación es la Orbe del Universo, Rafael Lutzardo, se forma académicamente como periodista e historiador cursando sus estudios correspondientes en la Universidad de La Laguna. Trabajó y colaboró en el periódico La Tarde, su verdadera escuela de periodismo vocacional, cuando aquel vespertino chicharrero era el eje neurálgico de la información con la que se “abría el ocaso del día” en nuestra Isla. Luego pasó a La Hoja del Lunes, La Gaceta de Canarias, Jornada Deportiva y La Opinión de Tenerife. Pero su amplia apuesta por la comunicación le ha llevado también al mundo audiovisual en nuestra profesión cuyo periplo comenzó en Antena 3 Radio para luego continuar en Televisión Canal 7 del Atlántico, Azul Televisión, Mírame Televisión. Asimismo, Rafael Lutzardo es autor de numerosos y diversos programas culturales de Fiestas. Igualmente ha creado y guionado varios documentales para Señas Culturales en Televisión Azul El Día. Rafael Lutzardo es un periodista de la vieja escuela que sueña aún con aquel olor a tinta que se respiraba en la redacciones del ayer.
Sin embargo este hombre de la comunicación ha hallado también en el mundo sindical una nueva vía para su desarrollo profesional, de esta forma ha sido Responsable del Gabinete de Prensa de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, siendo consejeros, Julio Pérez por el gobierno de PSC-PSOE y Julio Bonis, por el Gobierno de Coalición Canaria.
Igualmente, el mundo sindical y el de la cultura ha colmado de éxitos periodísticos a Lutzardo, quien ha colaborado durante varios años con Cirilo Leal, en el día a día del Gabinete de Prensa de CC.OO. Canarias. De la misma forma, ha participado con el periodista tinerfeño Cirilo Leal en el mundo de la dramaturgia participando como actor en: “Bajo un Mismo Cielo”, de Cirilo Leal. Actualmente es el Secretario Provincial del Comunicación del sindicato CSI-CSIF Provincial, área sindical aprobada en el último Congreso Provincial celebrado en Santa Cruz de Tenerife.
-Muchas veces la pasión por nuestra profesión se forja durante la infancia. Has comentado más de una vez que tu infancia hizo huella en ti y creó la semilla para tu vocación periodística.
-“Sin duda. No digo nada nuevo, si digo que mi infancia, mi época, no fue nada fácil. Soy hijo de emigrante canario. Mi padre, como otros tantos canarios de la época franquista, decidió un día coger una maleta de madera y meter los cuatro trapos que tenía para emigró a la tierra prometida, es decir, Venezuela. Aquí, nos quedamos mi madre y seis hijos. La ausencia de ese padre, al que tanto eché de menos en mi infancia, motivó que mi madre se convirtiera en matriarca y patriarca. Una asignatura familiar, social y económica dificilísima y comprometida de superar para mi madre, especialmente si tenemos en cuenta que en ese pasado de la España oscura, de la dictadura, de la censura, del hambre, penurias y miserias, todavía quedaban huellas y heridas sin cicatrizar, inyectada por una guerra civil entre hermanos, y que de poco sirvió para que esta España en la que actualmente vivimos en libertad, pudiera avanzar con dignidad y admiración.
Sin embargo, y pese a todos esos elementos del túnel del pasado de la historia triste y negativa de la España franquista, tengo que reconocer que pese a esa ausencia de mi padre, tuvimos el privilegio de tener maravillosos y generosos vecinos, pues no en vano vivíamos en la calle San Sebastián, en la trasera del Estadio Heliodoro Rodríguez López, cuando aún no había fluido eléctrico y el Barranco Santos se engalanaba y presumía durante meses con sus aguas turbias, pero meses más tardes, limpias y transparentes. Un Barranco Santos que permitió durante muchos años dar cobijo a muchas familias del Santa Cruz antiguo y de paso, así como ofrecer todo tipo de hierbas para el ganado con el se contaban en aquellos días en las casas. Sin duda, y por las pruebas prehistóricas, está demostrado que el ser humano se adapta a cualquier entorno y nosotros, esa nueva generación que vivió el antes y el después de la guerra civil española, también supo adaptarse a las circunstancias más duras y terribles propiciadas por la escasez de alimentos y otros factores que también condicionaron la vida de millones de personas cuya única esperanza se basaba en un futuro esperanzador y mejor.
-Y el Círculo de Bellas Artes?
-“Como ya dije anteriormente, yo tuve la gran suerte de criarme en el seno de una familia humilde, pese a la gran ausencia de mi padre, pero rodeados de amor, cariño y respeto. Una familia que por encima de todo mantenía una escala de valores, motivando alimentar y transmitir unos conceptos y valores que a la postres servirían como guía en tu futura vida. Del mismo modo, y desde una edad muy temprana tuve la gran suerte de ser admitido en el grupo de amigos que conocí tras varios años acudiendo al Circulo de Bellas Artes. A través de Susana, persona encargada del mantenimiento del citado recinto cultural, pude pasar muchas tardes con aquellos grandes ilustres de la cultura de Canarias. Allí, conocí y compartí días y días de tertulia con: Domingo Pérez Minik; Juan Cruz, Fernando Delgado, Emeterio Gutiérrez Albelo, Andrés Pérez Faraudo, Juana, su mujer, Fernando Torres, Pedro García Cabrera, Antonio Lecuona Hardisson, Alberto Omar, Eloy Díaz de la Barreda, Marisol Marín, Leopoldo de la Rosa. Sin duda, aquellas tertulias con tan grandes ilustres de la cultura de Canarias permitieron que yo aprendiera y asimilara unos contenidos de ideología y pensamientos que significaron una especie de mezcla de elixir mágico de cultura y arte en mí. De la misma manera, pude enriquecerme de la cultura de grandes creadores del arte de la pintura del óleo y la acuarela como fueron: Sureda; Galarza, Emilia Mesa, Jesús Ortiz, Máximo Escobar, Francisco Bonín (hijo), hermanas Tinaut, Raúl Tabares, Toribio, Pedro González, Alberto Brito, Teodoro Ríos, Antonio González Suárez, Manuel Martín, Ruano, etcétera, etcétera.
Que duda cabe que conocer a todas aquellas personas del mundo de la cultura y el arte, motivó en mí una influencia cultural bastante atractiva y seductora, descubriendo en el interior de mi alma la necesidad de escribir, de expresar a través de la escritura periodística lo que sentía. Quería descifrar las reivindicaciones orales de los tinerfeños a través de aquellas añoradas y convencionales máquinas de escribir. Un día, y a través de un amigo, decido trabajar en el mencionado y ya desaparecido vespertino, La Tarde. Tenía yo, entonces unos16 años”.
-Está claro que el vocacional inicio periodístico de Rafael Lutzardo se fraguó en aquellos días de niñez y pubertad después donde el punto de partida hacia esta profesión fue el Círculo de Bellas Artes. ¿Pero cómo fuero aquellos comienzos de La Tarde?
-“La Tarde era para nosotros como la actual facultad de Ciencias de la Información. Era un periódico con mucha solera y prestigio, pues no en vano, se fundó el primero de octubre de 1927, con la empresa constituida por don Matías Real González, don Víctor Zurita Soler y Don Francisco Martínez Viera. Mi presencia en el mencionado vespertino comienza bajo la dirección de Alfonso García Ramos, un excelente periodista y director. Su columna, Pico de Aguilas, ayudó mucho a la transición de las libertades y al entendimiento de la insularidad entre Tenerife-Gran Canaria.
Del mismo modo, los columnistas y redactores de aquella época que trabajaron y colaboraron en La Tarde, marcaron una referencia importante en el desarrollo de la vida social, política y económica de la isla de Tenerife. Profesionales como: Oscar Zurita Soler, Francisco Pimentel, Wenceslao Pulido, Chela, Álvaro Martín Díaz “Almadi”, Wenceslao H. Pulido, Luis Ramos, Enrique García Ramos, Enrique Lite, Paco Pérez, José Padrón Machín, Manuel Perdomo Alfonso, Juan Padrón Albornoz, Cirilo Leal Mújica, Andrés Chávez, Paco Cansino, José Manuel Pérez y Borges, Jorge Luis Carballo, Manuel Iglesias, Salvador García, Antonio Salgado, Juan Carlos “Xuancar”, Eliseo Izquierdo, Joaquín Reguero, Ángel Morales, José Manuel Encinoso Mena, Máximo Díaz Dorta, Antonio Lóbrega Navarro, Tomás Cruz, Antonio Bernal, Paco Dorta, Pedro González, Alberto Santana, y un largo etcétera de compañeros.
En los talleres y en las distinta áreas de maquetación, linotipias y fotocomposición, había otro y gran excelente equipo humano y profesional; recordando con mucha nostalgia a: Guillermo Salazar; Francisco Rojas, Tinerfe Díaz, José García “El Músico”, Soto, Eloy, Alejandro, Pepe ( encargado del archivo), Santiago Togores Sagaseta, Manolo Silva, Cartaya, Feliz Díaz, Jesús, Eleuterio, Navarro, Santiago, Carmelo, Miguel Cabrera, Rosendo Hernández, Ramón y Lucio, Méndez y Ernesto. En lo que respecta a la administración, la responsabilidad estuvo en manos de Inocencio, Segovia y Carlos. Como gerente, Rodrigo Rodríguez Ferrer.
Fue un periodismo de la época, comprometido con la sociedad isleña; entregado y gladiador social de las libertades e intereses del Archipiélago canario a través de las diferentes columnas que se plasmaban, tras ser fundido anteriormente en plomo y divididos en grandes galeradas. Componedores de hierro que servían para configurar titulares con distintos tipos de letras, las cuales dormían en unos chivaletes. Coróndeles para adornar los titulares y las entradillas, fueron los elementos artesanales realizados por la habilidad y profesionalidad de todas aquellas personas. Era el periodismo del ayer de Tenerife”.
-¿Fuiste hijo del periodismo vocacional?
-Sí. Muchos nos convertimos en periodistas vocacionales. Muchas fueron las asignaturas que vivimos en La Tarde, teniendo como campo de prácticas e investigación y preparación la redacción, pero especialmente la calle. Conocí el arte y la habilidad de los talleres y de la redacción; pero fue la calle de la sociedad tinerfeña la que nos dio la oportunidad de poder ejercer y adquirir experiencia, en un campo de investigación, donde la búsqueda de la noticia, de la persona protagonista de un determinado y relevante evento social, permitía convertirlo en primicia directa y real de la noticia. Así pues, La Tarde fue una referencia puntual e importante para los intereses sociales, políticos y económicos de la isla de Tenerife. Sin duda, fue una época, donde el periodismo, junto con la cultura y el arte, lo hacia más romántico, más frágil y seductor. Fue un periodismo valiente, lleno de estrategias periodísticas para evitar que la censura del poder orgánico franquista pudiera censurarlo y secuestrarlo. La Tarde, ese periódico vespertino que ahora descansa en los anales de las hemerotecas de las bibliotecas y facultades de la isla de Tenerife, me enseño una cultura, unos valores, unas ideas y unos compromisos y causas en la defensa y el respeto por mi tierra”.
 El periodista tinerfeño Rafael Lutzardo posa junto a la antigua fachada del periódico La Tarde. FOTO: ÓSKAR GONZÁLEZ / CANARYINFO
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